Lenguaje · 3 min de lectura

Cómo estimular el lenguaje infantil mediante el juego

Ideas sencillas para que el juego diario se convierta en conversación: nombrar, esperar, ampliar y escuchar. Sin materiales especiales.

Los niños aprenden a hablar escuchando, imitando y, sobre todo, comunicándose con alguien que les responde. El juego es el contexto más natural para eso: hay un tema que les interesa, un adulto atento y muchas repeticiones sin presión.

ASHA, la asociación estadounidense de fonoaudiología, sugiere actividades tan cotidianas como leerle al niño, hablar de las imágenes y preguntar qué es cada cosa[1]. UNICEF, por su parte, propone convertir las rutinas diarias en momentos de juego que apoyan el desarrollo cerebral[2]. No hace falta un material especial: hace falta tiempo compartido.

Cuatro gestos que funcionan en cualquier juego

1. Nombrar lo que el niño mira. Si tu hija levanta un camión, di "¡un camión rojo!". Estás poniendo palabras a lo que ya le interesa, que es el mejor momento para aprenderlas.

2. Esperar. Después de hacer una pregunta o un comentario, cuenta mentalmente hasta cinco. Muchos niños necesitan ese tiempo para organizar una respuesta, con palabras, un gesto o un sonido. Todas valen.

3. Ampliar un poco. Si el niño dice "perro", responde "sí, un perro grande". No corrijas: repite bien y añade una palabra. Así el modelo está siempre un pasito más adelante de lo que él dice.

4. Seguir su iniciativa. Juega a lo que él elija. Cuando el tema es suyo, presta más atención y recuerda mejor las palabras nuevas.

Cinco juegos de cinco minutos

  • La caja misteriosa. Pon tres objetos pequeños en una bolsa. Cada uno saca uno y lo nombra, lo describe ("es suave", "es redondo") y lo vuelve a guardar.
  • Narrar la rutina. Mientras se lava las manos: "abro el agua, me pongo jabón, froto, froto, froto". Es vocabulario con ritmo.
  • ¿Qué sonido hace? El adulto nombra un animal y el niño lo imita; luego cambian de papel.
  • Cantar y hacer pausas. En una canción conocida, deja de cantar antes de la última palabra y espera.
  • Señalar y nombrar en un libro de imágenes. Pasen las páginas despacio y deja que el niño señale lo que le llama la atención.

Qué hacer cuando el niño habla poco

Cada niño tiene su ritmo, pero hay señales para consultar con su pediatra o con un fonoaudiólogo, por ejemplo si no responde cuando se le habla o si ves que no avanza en la comunicación. Las guías de hitos del desarrollo sirven para saber qué esperar a cada edad y cuándo conversar con un profesional[3][4]. Esta página no es una evaluación ni sustituye esa consulta.

Y las pantallas

Una app puede ser un buen punto de partida si se usa acompañado: tocan juntos el dibujo, el adulto repite la palabra, la comenta y luego la buscan en la casa. En Chiquinova: Mis Primeras Palabras, por ejemplo, cada dibujo se toca para escuchar la palabra; el juego de verdad empieza cuando después la nombran en la cocina o en el parque.

Idea para hoy: elige cinco minutos sin pantalla, un objeto de la casa y cuéntale a tu hijo tres cosas sobre él.
Nota: este artículo es informativo y no sustituye la orientación de un pediatra, fonoaudiólogo u otro profesional. Chiquinova es una herramienta educativa; no diagnostica ni trata trastornos.

Fuentes

  1. Activities to Encourage Speech and Language Development. American Speech-Language-Hearing Association.
  2. Playtime, anytime!. UNICEF Parenting.
  3. CDC's Developmental Milestones: Milestones by 5 Years. US Centers for Disease Control and Prevention.
  4. CDC's Developmental Milestones: Milestones by 2 Years. US Centers for Disease Control and Prevention.

Para practicar en la app

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